En
el estante
donde
tengo apilados los sueños
también
cuelga uno,
un
rosario
Era
de mi abuela
la
católica,
la
enamorada,
la
de los rezos,
Doña
Flora
Vocación
de doctora
profesión;
curandera
su
lengua fiel espada
sabiduría
añejada…
Está
colgado
tambaleándose en el
recuerdo
como
su memoria
cual
paso incierto al vacío
Hoy
la veo,
desde
arriba, me llega al pecho,
su
mirada al corazón;
como
el tepe que una vez cocinó
como
la primera melodía
esa
de dolor
que
ella me enseñó.
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