Tenía una vez,
un poema.
En la palma de la mano
estaba escrito en clave,
y crecía con el tiempo
Era hermoso,
fue muy hermoso.
Todos los días
lo regaba con caricias.
Tenía una vez,
las palabras.
Caminando entre los dedos
desfilando sin remedio
fueron bellas,
Bailaban un vals,
el de la vida.
Vivieron felices,
mientras las leías,
ordenadas, ¡vivían!
Tenía una vez,
un poema.
Atrapado en tu cuerpo,
diluido en tu sexo.
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