La última vez que me visitó; dejó tirado el amor que traía escondido
en la cartera y yo lo encontré, ahora me estorba; porque es solo mío,
porque ella no lo busca ni le interesa. Es un amor que estorba y se hace
gris, se ensordece y se va quedando como ciego. La última vez que me
visitó yo pensaba en alguien más porque creía haberle dado vuelta a la
página que tenía escrito su nombre pero en el momento que descubrí lo
que había dejado supe que lo que en realidad había hecho era intentar
escribir sobre su propio nombre.
Hace días que no espero en la
ventana el amanecer ni salgo por los diarios con la esperanza de alguna
noticia buena, me dedico a pensar en cómo deshacerme de eso que dejó
olvidado esa mujer aquella tarde de invierno ventoso. He pensado en
mandarlo por correo pero dicen que un objeto así paga impuestos muy
altos en las aduanas, te imagino abriendo la puerta de tu casa mientras que; sobre la alfombra de bienvenida, un par de zapatos viejos cargando mi desgracia, mi rostro,
mis manos y mi oxidada osamenta. La sorpresa sería la misma si mando
solamente esta carta y te olvido o me olvidas. Ojalá algún día eso que
has dejado se lo lleve el tiempo, abra las puertas de mi cuarto y se
escape con tanta premura como mis ganas de tenerte.
Atentamente,
Un verso.
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