Yo puse en la librera
una foto como altar,
de tu rostro solo queda;
la sonrisa enmudecida
y tu mirada sobre el mar.
Los veinte tonos de tu piel,
la suavidad con la que cae
tu cuerpo al suspirar,
se los ha llevado el viento
En mi almohada, que fue tuya
quedan restos de tu voz
y en mi cuarto, en la ventana
tu silueta a contraluz
una foto como altar,
de tu rostro solo queda;
la sonrisa enmudecida
y tu mirada sobre el mar.
Los veinte tonos de tu piel,
la suavidad con la que cae
tu cuerpo al suspirar,
se los ha llevado el viento
En mi almohada, que fue tuya
quedan restos de tu voz
y en mi cuarto, en la ventana
tu silueta a contraluz
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