He pensado en mí y mis otros tantos
Esos con los que no me siento cómodo;
Siendo yo otra vez frente al espejo,
Desnudo y devaluado…
¿Soy yo ese?
El de los pies enfermos
Y la piel comida por el sol
Sí, soy el mismo…
El de la cara lavada
Un arriero sin manada
Negligente con el tiempo perdido
Avaro cuando de entregar se trata
He pensado en todos esos
Los que están podridos y hediondos
Enmohecidos por la madera del armario
Y enredados en existencialismos
profundos
En mis otros tantos,
Los que la muerte no toca, ni se lleva
En esos que son dentro de mí, otros yo
Y no se ven tan mal, siguen muriendo
Pero no tan mal y no tan solos,
Como yo.
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