lunes, 11 de mayo de 2015

Desde el '95, cuando ella murió



Regresaste a casa luego de 6 meses pero, al mes de no verte por la sala, sentimos que no lo íbamos a lograr. Extrañarte iba ser lo más difícil; como siempre lo ha sido. A tu padre le dio por engrosar sus arterias con puro colesterol destilado de panceta ahumada, le hicieron creer que así hacía menos daño. Yo comencé a tejer casi de forma religiosa, a tu abuelo le agrada verme tan terca con algo que me cuesta hacer desde que mamá, tu abuela; intentó enseñarme. Desde el '95, cuando ella murió; que yo no tocaba nada de esto.

Tus hermanos parecen no darse cuenta de nada, ni de las arterias de tu padre y menos de mi afán por tejer una manta para el frío. A veces el enano nos viene a enseñar las fotos de tu viaje, ¿cómo le haces para hablar con tanta gente? Eso seguro lo heredaste de tu abuelo paterno, el señor tenía un carisma sobrenatural. ¿Es cansado viajar tanto? A mí me parece que sí, a veces pienso que si tus ausencias prolongadas son el resultado de aquella depresión que me alejo de vos y me hizo rechazarte un par de veces. Y lo pienso porque cuando veo las fotos que el enano nos enseña, veo una sonrisa de felicidad abrumadora, que parece inflar tu cabeza al punto de estallar en un grito ensordecedor. Y en casa nunca te ví así, ahora que volviste parece que seguís igual de feliz.

Seguramente es porque en agosto te volves a ir, dos meses en casa te alcanzan para recargarte de nosotros y a nosotros, no. Solo cuando vos estás es que hace ejercicio, por eso estamos aquí; en la sala de emergencias. Porque la panceta ahumada le abrazó las arterias y querer correr como lo hacían antes de que te fueras era absurdo.

No quiero que te vayas, no quiero que tu papá siga siendo el viejo necio y deprimido, odio tejer y quiero no hacerlo.

Odio verte partir.

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