Entre las calles ahora habitan moribundos, sentimientos resignados.
Una vida que se acerca, una cama que no es suya mientras en la ventana se desliza la lluvia y las nubes se van haciéndo grises. Aquel encuentro furtivo y sin pretenciones se va convirtiendo en una limpia y sucia fusión de piel.
El sol salió después de aquella batalla sin tregua, los corazones se quedaron inquietos.
Y a las calles salieron, dejando atrás la infancia.
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