Entonces he de convertirme en árbol
extiendo mis ramas,
Tan largas hasta el sol
albergo la vida
Albergo historias...
Es una hora discreta
donde nadie se detiene
Yo los veo para abajo
en mis ramas...
Se guardan sus alas
Platico con el viento
y se pierden con el tiempo
Cae la noche...
comienza el murmullo
Comienza la danza
y también un canto sutil
Unos vienen otros van
pero pocos se quedan a vivir
Mis ramas se agotan
la noche es muy larga
Al alba se repite la odisea
solo veo a los que se van
Y el canto del pájaro
fue el que me enseñó a esperar:
Una tarde de lluvia,
de una noche sin luna
Del cielo estrellado
de muchos vientos helados;
A las horas ardientes
a los inviernos pendientes
A la tarde en silencio
a sus vuelos discretos
A un anciano sonriendo
y por último...
A su corazón latiendo.
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