martes, 4 de enero de 2011

Los días de un árbol

Entonces he de convertirme en árbol

extiendo mis ramas,

Tan largas hasta el sol

albergo la vida

Albergo historias...



Es una hora discreta

donde nadie se detiene

Yo los veo para abajo

en mis ramas...

Se guardan sus alas



Platico con el viento

y se pierden con el tiempo

Cae la noche...

comienza el murmullo



Comienza la danza

y también un canto sutil

Unos vienen otros van

pero pocos se quedan a vivir



Mis ramas se agotan

la noche es muy larga

Al alba se repite la odisea

solo veo a los que se van



Y el canto del pájaro

fue el que me enseñó a esperar:

Una tarde de lluvia,

de una noche sin luna



Del cielo estrellado

de muchos vientos helados;

A las horas ardientes

a los inviernos pendientes



A la tarde en silencio

a sus vuelos discretos

A un anciano sonriendo

y por último...



A su corazón latiendo.

No hay comentarios: