martes, 4 de enero de 2011

Ahí estaba yo.

Ahí estaba parado yo...
y algo frío recorriendo mi espalda
En ese diminuto instante,
sólo el latido del corazón se escuchó



Detrás de mí, la vida
delante de mí una triste capilla
Con las bancas vacías, y en medio
una vida perdida,


Miserable la existencia
que tristes se veían los ausentes,
Como dolía lo que no conocí
¿Cómo? me pregunté...


¿Cómo se llega solo a la muerte?
como una sentencia de soledad,
Así se veía aquel que no corrió con suerte
y se llevo consigo su libertad...


Ahí estaba yo,
con una incomodidad horrible
Intentando descifrar lo que pasó
buscando liberar al sentimiento...


Ahí estaba yo,
sembrado en el cemento
En ese instante me quedé sin aliento
entonces el viento sollozó...
La hora había llegado.



Ahí estaba yo...