Comencé a escribir esta carta sin más intención que contarte lo que siento desde hace tiempo, que te observo y me pregunto qué pasaría si un día de esos cualquiera te digo… la verdad es complicado decirlo incluso pensarlo, no por miedo ni vergüenza, espero no creas es cobardía.
Es solo que en este afán de encontrar el momento perfecto y las palabras precisas se me va el valor así como las horas y días, y es que te observo entre tus ganas, tu fuerza y tu sonrisa que a veces se vuelve llorona. Ha de ser que tampoco sabes decir bien lo que sientes. No sé si a ti, pero a mí no, así es, no me enseñaron a decir las cosas de frente, jamás me dijeron que ver a los ojos es casi ver el alma y decir la verdad.
Pero eso de culpar a otros por lo que yo no puedo hacer eso si que me parece un acto de cobardía. Lo mío es sólo complicado, más no cobardía.
Es no ceder ante esos momentos de silencio que según yo no son los mejores y que mientras tú pierdes la mirada entre los objetos que nos rodean disimulando como si supieras lo que pienso y como si quisieras escucharlo. Me imagino con mi cara de idiota y con mis manos moviéndose de puros nervios, ¿Cómo me verás? Yo te veo igual, guapa con un toque de elegancia, también con ese aire fresco de niña en cuerpo de mujer, y se me ocurre; que interesante ha de ser conocer a esa mujer.
Ya van muchas letras en este describir de pensamientos, si te das cuenta ni siquiera en tu ausencia me atrevo a decirlo, y es que sólo el pensar en ti me causa esa extraña sensación de mal estar estomacal, que quede claro que lo del mal estar lo dije sin ninguna mala intención.
Llevo casi 2 horas escribiendo y tratando de decirte lo que siento, me he tomado mi tiempo, no creas que han sido 2 horas sentado sin parar escribiéndote. Sino todo lo contrario, te cuento que hice algunas tareas pendientes tal cual las mandó el catedrático, (a las clases de ese las cambiaría por ti sin dudarlo). También le di la comida al perro, si supieras que grande que está desde la última vez que lo viste, ya no juega como antes pues creo que se siente viejo de tan encerrado que se lo pasa el pobre.
En estas 2 horas se cayó la noche con su lluvia de estrellas mientras la luna baña de charcos las calles que quedaron mojadas luego de la tormenta, ya sabes cómo llueve en esta ciudad. Hoy mientras escribo me pregunto; ¿por qué diablos no te lo dije antes que partieras? Es que ahora tu tan allá y yo tan aquí.
Me di cuenta que tuve quizá mil oportunidades de poner en práctica lo que todas las mañanas hacía frente al espejo imaginando que estaba contigo. Pero como te dije y repito, nunca sentí que fuera el momento perfecto. Y por si te preguntas ¿qué diablos es perfecto? No lo sé, yo también me lo acabo de preguntar…
Te cuento que en estas 2 horas mientras tomaba café, encontré las llaves de tu casa, esas que un día me traje por equivocación y que si no fuera por el juego extra que tenías me las habrías pedido de inmediato, quizá eso fue un mensaje o una indirecta que nunca entendí hasta ahora que ya no estas. Quiero pensar que siempre esperaste algo más de mí, algo tan pequeño como un te quiero mucho (que en realidad es muy pequeño), pero la verdad hasta eso se me hizo difícil decir por miedo a escuchar solamente “gracias” y en el peor de los casos, nada.
Recién escucho los diálogos de la vecina, ¿la recuerdas? Si, la que vivía sola y le encantaba platicar por las noches con sus seres queridos que aunque pocos quedaran vivos, los que quedaban jamás la visitaron, según ella así espanta a los ladrones, no sé si es casualidad pero nunca la han asaltado, solo te lo menciono porque me recordé de las noches que pasamos riéndonos de cada historia que se contaba a sí misma.
Sigo dando vueltas y no logro decirlo, creo que para estas horas desde que te despedí en el aeropuerto ya estarás instalada en el hotel del centro de Rosario (Argentina).
Espero entiendas este laberinto de letras que poco dicen, pero que solo buscan decir cuánto te extrañaré y cuanto es que te… te deseo lo mejor, recuerda prometiste no dejar de escribir nunca, por mi parte espero poder concluir de decir eso que no entiendo porque no sale.
En los próximos días me voy de viaje a México, que estúpido suena que en lugar de acercarnos, sucede todo lo contrario. Hace varias horas deje de escribir, lo retomé porque quería enviarlo hoy y no sintieras tan fría tu primera noche lejos, espero lo disfrutes.
Te envío un millón de abrazos y el tradicional beso en la mejilla siempre tan cerca del cielo.
Con cariño,
Roberto Obregón.
P.D. antes de partir a México te escribo, ojalá tú lo hagas también.
2 comentarios:
realmente cautivante estas letras.....
Usando una pizca de paradoja, me dió una especie de "escalofríos en los ojos" al leer esto. Cada palabra esconde una historia y en algún momento de la lectura se escapa más de algún "story of my life" .
Mi parte favorita: "Te cuento que en estas 2 horas mientras tomaba café, encontré las llaves de tu casa, esas que un día me traje por equivocación y que si no fuera por el juego extra que tenías me las habrías pedido de inmediato, quizá eso fue un mensaje o una indirecta que nunca entendí hasta ahora que ya no estas"
Uno de los mejores posts que he leído, ¡espero el libro! Abrazo
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