viernes, 7 de octubre de 2016

| Ese día |

Desdoblé la tarde y
eran las seis punto cero, cero
pe eme.

Abrí una herida que recibía al sol
sobre el filo de un vidrio
quebrado.

Eso es volver a este cuarto descuartizado,
escondite de mi memoria
transmutada.

Desdoblé mis pasos de barro
sobre el suelo de fuego
escultor.

Ahogué mi rostro sobre la lluvia
que galopaba violenta sobre una ventana,
abierta.

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