Cerrame la
puerta que me quiero dormir,
quedate un
momento y luego marchate,
acompañame a
dormir mientras te levantas
a media noche.
Y preparas tu maleta como siempre
para no volver
hasta que te plazca,
largate, pero
llevame con vos
con tus párpados
adormitados,
Con tus besos de ansiedad,
llevame entre tu
puño cerrado
que aprieta la
conciencia y
las ganas...
O quedate aquí, quedémonos aquí
donde nos vimos
a los ojos sin hablar,
donde el
silencio nos gritó por los poros...
Sentate aquí,
donde duermen mis sueños.
Sigamos
caminando luego si queres,
pero déjame anclar
mi barca a tu cadera
dejame el oleaje
de tus labios regados
por mi espalda.
Dame la mano y
no me volvas a soltar,
dejame sentado
que también te espero,
caminá tu
destino que desde aquí lo veo;
en la otra mano
llevas mi corazón.
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