Vení,
haceme compañía,
y quedate.
La tarde se quedó sola.
Vení,
acostate donde siempre,
la almohada está fría
y así es como me gusta.
Ponete a pintar,
abrí la garganta
y
deja que se escuche
el canto de tu canto.
Pero vení.
Abrí la puerta
porque
el aire me falta,
vení y quedate
un rato
solo un rato
en
lo
que
escribo
este
texto,
no te vayas.
Sabes, no me gusta
ni me ha gustado
el murmullo
de las hojas
que;
caen y rebotan
en praderas
de concreto.
Vení,
y haceme compañía
quebrame el silencio;
que la tarde
se quedó sola
en silencio
otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario