martes, 17 de octubre de 2017

[ Sombra ]

La ceiba en el patio,
dejó caer su aguacero
de sombra
sobre los hombros del niño.
Apuró la frescura
en un verano agresivo,
dibujó sobre el suelo
la tarde completa;
se dejó la silueta
recostada en la grama.
La ceiba en el patio
sirvió de refugio,
el bunker perfecto
para ignorar el silencio,
Para llenar de pequeños
cantos pajareros,
tardes en vela de tierra
y lodo.
De
rodillas
raspadas.

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