martes, 10 de julio de 2012

Tímida y Arrepentida.


Asomó su mirada entre las últimas nubes que dejó la tarde. Como arrepentida por no haber aparecido una noche antes, la luna intentaba hacer como siempre “Gala” de su presencia en aquel diagrama de estrellas. Pero esta noche las cosas serían diferentes porque mientras su mirada tímida y de arrepentimiento se iba asomando por las nubes blancas y frondosas que una tarde de viento se encargó de pasar dejando sobre la ciudad, a lo lejos en dirección del sur,  un batallón de nubes negras tenían planes diferentes para la tímida y arrepentida luna…

Comenzaron a caminar desde lo lejos del sur y con los últimos rayos de luz apresuraron el paso hacia la ciudad que también y por la hora comenzaba apresurar el tráfico para estancarlo en un caos vial que sin importar cuanto se haga nunca se resuelve, ni los muñequitos verdes con su casquito que tanta gracia nos da, ni el “supremo creador” uniendo la fe de todos sus creyentes. En ese lapso de tiempo cabalgaron hacía la mirada de la luna sin tregua alguna, ella (la luna) que poco a poco iba dibujando con sus pestañas curiosas formas en el cielo y comenzando aquel concierto  estelar; sintió un miedo por un final que no conoce y que tampoco quiere conocer. Cantó el grillo su última nota antes de esconderse de aquel horrible encuentro, las luciérnagas calentaron sus linternas para salir a revolotear después de lo que ellas ya sabían que iba  a pasar, así la luna comenzó con su mirada de susto y el candil de su luz a apresurar el paso para presumir de lo que había quedado adeudando una noche antes… si, el concierto estelar.

Para cuando las primeras estrellas comenzaron a cantar con su luz las nubes estaban justo detrás de la luna y atacaron sin consentimiento alguno lanzando su vendaval de oscuridad sobre ella y la ciudad que comenzaba a agitarse también, el caos vial se pone peor cuando esas nubes visitan…

Se escucharon unos cuantos truenos indicando el final adelantado del concierto estelar y dando paso a un concierto lluvioso, las nubes traen consigo el silencio de la luna, la van empapando con la velocidad del rayo que surca los cielos nocturnos, ella que no sabía que hacer sacó la fuerza de su luz interna (la que todos creen que no tiene) pero las nubes negras le apagaron el candil que había encendido y resignada trató de nadar a la orilla del cielo como esperando poder salir después del jugueteo que tenían las nubes justo delante de ella, la realidad fue otra; aquel vertiginoso concierto pluvial tenía la intención de arruinarle la noche a ella y con el afán que le pone un escultor a su pieza las nubes fueron llenando de gotas y notas la noche, desvaneciendo todo acorde estelar y cubriéndola hasta los ojos nuevamente. Para este punto su mirada reflejaba el pánico que nunca antes había sentido, sus pensamientos tenían una velocidad similar a la del rayo que lanzan las nubes; ya su cuerpo cubierto de agua no la dejaba moverse y las nubes seguían haciendo su labor…

Ningún grillo volvió a cantar durante aquel lapso de tiempo, ella entendió que hoy tampoco podría salir y reponer la noche anterior, se iba a quedar pendiente otra vez su concierto, cerró los ojos y se resignó.

Deicidio sumergirse en el agua que las nubes negras llevaron, se fugó con los rayos y la llevaron al mar, decidió hundirse en las olas en donde para su fortuna encontró paz y pudo ver su reflejo brillar… después de haberla espantado las nubes comenzaron a callar su violento ataque de lluvia, se comenzaron a ir con el viento y los grillos sacudieron sus alas para volver a cantar, las luciérnagas encendieron sus luces, la ciudad se calmó, el viento susurró y la luna en la mar esta noche durmió…

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