Asomó su mirada entre las últimas nubes que dejó la tarde.
Como arrepentida por no haber aparecido una noche antes, la luna intentaba
hacer como siempre “Gala” de su presencia en aquel diagrama de estrellas. Pero
esta noche las cosas serían diferentes porque mientras su mirada tímida y de
arrepentimiento se iba asomando por las nubes blancas y frondosas que una tarde
de viento se encargó de pasar dejando sobre la ciudad, a lo lejos en dirección
del sur, un batallón de nubes negras
tenían planes diferentes para la tímida y arrepentida luna…
Para cuando las primeras estrellas comenzaron a cantar con
su luz las nubes estaban justo detrás de la luna y atacaron sin consentimiento
alguno lanzando su vendaval de oscuridad sobre ella y la ciudad que comenzaba a
agitarse también, el caos vial se pone peor cuando esas nubes visitan…
Se escucharon unos cuantos truenos indicando el final
adelantado del concierto estelar y dando paso a un concierto lluvioso, las
nubes traen consigo el silencio de la luna, la van empapando con la velocidad
del rayo que surca los cielos nocturnos, ella que no sabía que hacer sacó la
fuerza de su luz interna (la que todos creen que no tiene) pero las nubes
negras le apagaron el candil que había encendido y resignada trató de nadar a
la orilla del cielo como esperando poder salir después del jugueteo que tenían
las nubes justo delante de ella, la realidad fue otra; aquel vertiginoso
concierto pluvial tenía la intención de arruinarle la noche a ella y con el
afán que le pone un escultor a su pieza las nubes fueron llenando de gotas y
notas la noche, desvaneciendo todo acorde estelar y cubriéndola hasta los ojos
nuevamente. Para este punto su mirada reflejaba el pánico que nunca antes había
sentido, sus pensamientos tenían una velocidad similar a la del rayo que lanzan
las nubes; ya su cuerpo cubierto de agua no la dejaba moverse y las nubes
seguían haciendo su labor…
Ningún grillo volvió a cantar durante aquel lapso de tiempo,
ella entendió que hoy tampoco podría salir y reponer la noche anterior, se iba
a quedar pendiente otra vez su concierto, cerró los ojos y se resignó.
Deicidio sumergirse en el agua que las nubes negras
llevaron, se fugó con los rayos y la llevaron al mar, decidió hundirse en las
olas en donde para su fortuna encontró paz y pudo ver su reflejo brillar…
después de haberla espantado las nubes comenzaron a callar su violento ataque
de lluvia, se comenzaron a ir con el viento y los grillos sacudieron sus alas
para volver a cantar, las luciérnagas encendieron sus luces, la ciudad se
calmó, el viento susurró y la luna en la mar esta noche durmió…
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